
Hasta hace no mucho, teníamos presente en nuestra mente y como parte de nuestras costumbres el concepto de fast food. No hace falta dar muchas explicaciones al respecto, pero sí es importante señalar que dicho concepto no se basa solo en la rapidez para entregar el producto final, sino en la actitud y comportamiento que se lleva a cabo al prestar el servicio. Además, está claro, no se puede omitir calificar la calidad del producto.
Lo concreto es que fui a conocer Starbucks, una cadena de “coffe stores” o confiterías de origen estadounidense que se instauró en Argentina desde hace no mucho tiempo.Mi primera observación fue clara e inminitente: esto es lo más parecido a un fast food. Y en efecto, lo fue. Pero, se me ocurrió que particularmente en este caso se trata de una especie de “Fast Drink” o “bebida rápida”. Tiene esta actitud, podemos decir compulsiva, que cité anteriormente.
Inteligente decisión la de poner otra de las tantas cadenas de “fast…”. Pero, debo decir que lo que ellos sirven es cualquier cosa menos café.
A ver, a quienes nos gusta el café, no solemos ponerle ni chocolate, ni canela, ni aceites saborizados, ni ninguna otra cosa que no sea simplemente café. Está bien, entiendo que Starbucks ofrece un menú especial que justamente sirva para caracterizarlo. Pero, les sugiero a aquellos que hayan ido por “café”, que visiten otros lugares.
Dentro de Capital Federal, zona céntrica, pueden encontrar muy buenas confiterías como Caravell o Café Tribunales. Por supuesto, si les agradan las cadenas, Havanna o Café Martínez también son excelentes alternativas.
Evidentemente, sin prejuicios ni mal entendidos, la tendencia sigue siendo clara:
Establecer en el país, o las regiones más pobladas del mismo, una cultura de consumo propia de Estados Unidos.
Y, claro está, nosotros teníamos por herencia en el ámbito gastronómico una cultura más europea. Italia ha instituido un movimiento llamado “Slow Food”, que precisamente significa lo contrario al modelo americano:
http://es.wikipedia.org/wiki/Comida_lenta
No es casual, entonces, que nosotros hayamos tenido esta herencia a la que me refiero, dedicándole tiempo a la alimentación sana, que es un factor clave para la salud.
De mi parte, no es que no esté de acuerdo con el concepto de “fast food”, si no que no me gustaría que se termine instituyendo culturalmente.
Por ello, nuevamente, invito a reflexionar al respecto.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada